martes, 22 de julio de 2008

Multa al sobrepeso

Una nueva normativa, aprobada el pasado 1 de abril, establece los límites de la obesidad en 85 centímetros de cintura para los varones y 89,9 para las mujeres. Los que superen esos valores, padezcan un mal relacionado con el aumento del índice de masa corporal y no hayan bajado de peso a lo largo de tres meses, deberán seguir una dieta y cumplir unos consejos de salud.

Aunque "la mayor epidemia del siglo XXI", como también se la conoce, cotiza a la baja en Japón, donde la alimentación es bastante sana y está extendido practicar deporte, el país asiático no está al margen del aumento de la obesidad en el mundo. Cada vez son más los japoneses que se apartan de su tradicional ingesta de pescados, verduras y arroz, para incorporar hábitos occidentales, como la comida basura.

En la ley se insta a los gobiernos locales y a las empresas a que exijan a sus trabajadores de 40 a 74 años (56 millones de personas) incluir la medición del perímetro abdominal en sus revisiones médicas anuales. En los próximos cuatro años se intentará reducir el talle del 10% de la población; la segunda etapa afectará al 25% en los siguientes siete años.

Si las empresas no meten en cintura a sus empleados serán penalizadas en un plazo de cinco años. Tendrán que hacerse cargo de una mayor proporción de los algo más de 61.000 millones de euros que sufraga anualmente el sector privado a un seguro nacional estatal para personas mayores de 75 años.

Para evitarlo, las grandes compañías, como Mitsui Chemicals y Matsushita, a la que pertenece Panasonic -productora de aparatos de imagen y sonido-, gratifican con regalos o viajes a los empleados que se estrechan el cinturón. La también nipona Sunstar Inc, fabricante de productos de higiene oral, envía a los que no dan la talla a un curso de inmersión de dieta y ejercicio de tres días. Todo para ayudarles a que den el primer paso hacia un peso más equilibrado.

Via: elpais.com

jueves, 3 de julio de 2008

Kuuru-bizu

Leo en Elpais.com que el ministro de Industria, Miguel Sebastián, se presentó ayer en el Pleno del Congreso con chaqueta y camisa, pero sin corbata. El detalle le resultó inapropiado al presidente de la Cámara, José Bono, quien, mediante un ujier, le hizo llegar al ministro una de inmediato.

Sebastián tenía sus razones. En el ministerio del que es titular se acaba de aprobar una medida que permite a los funcionarios a no llevar corbata excepto si acuden a actos oficiales. Al regular a 24 grados todas las instalaciones de Industria, se pretende concienciar sobre el uso responsable del aire acondicionado en verano.

Recuerdo que algo muy parecido paso hace unos años en Japón cuando los miembros del Gobierno japonés se presentaron en sus despachos sin corbata, ni chaqueta, ofreciendo una imagen revolucionaria que duró todo el verano.

Este sorprendente cambio para una sociedad tan conservadora, en la que llevar un traje oscuro y corbata para trabajar es un uniforme imprescindible, va más allá de modas y estilo, puesto que persigue un ahorro energético, con vistas a cumplir el protocolo de Kioto.

Una vestimenta más ligera durante el húmedo y pegajoso verano nipón, evitaría, en principio, el uso desmesurado de los aparatos de aire acondicionado en los edificios tanto de la administración pública como del sector privados.

El primero en dar ejemplo fue el jefe del Ejecutivo, Junichiro Koizumi, que apareció vestido con un pantalón blanco y una amplia camisa azul de manga larga, con los faldones por fuera y con líneas claras a lo largo de la zona de los botones y del bolsillo.

"Es tan cómodo vestir sin corbata!", exclamó nada más llegar a su oficina el primer ministro y explicó que había adquirido por catálogo varias camisas "kariyushi", propias de las islas tropicales del archipiélago de Okinawa, en el extremo sur del país.

Koizumi abrió así vestido la campaña "Kuuru-bizu", expresión adaptada al japonés a partir de la contracción de las palabras inglesas "Cool" (desenfadado, a la moda) y "Business man" (hombre de negocios).